Antes
de las elecciones europeas de junio de 2024, Ursula von der Leyen, presidenta
reelegida de la Comisión Europea, salió en un vídeo donde hablaba de la
necesidad de “protegerse y vacunarse” contra la desinformación, la manipulación
y lo que llamó “maquinaria del fango” en los medios y las redes sociales. Según
ella, la solución es confiar en las fuentes oficiales, es decir, las del
gobierno. Este mensaje también lo ha repetido el presidente del Gobierno
español, Pedro Sánchez. Dicho vídeo os lo dejaré para el final del presente,
que aunque es nudo por hablar en inglés o alemán, por lo menos podéis leer los
subtitulos.
Sin
embargo, estas palabras de von der Leyen son muy preocupantes, porque están
promoviendo la censura y limitar la libertad de expresión, que ha hemos ido
comprobando que es así hasta el día de hoy. La Comisión Europea y algunos
gobiernos europeos están aplicando medidas que restringen la pluralidad de
opiniones y dificultan que los ciudadanos accedan a información diversa.
Incluso en Inglaterra, a algunos los meten en la cárcel por opinar en X, Tik
Tok, Facebook, o Instagram. Además los medios de información rusos están
completamente prohibidos y con ello censurados en toda la Unión Europea bajo la
batuta de Ursula von der Leyen.
Lo
que la gente quiere es simple: saber la verdad y que le informen bien. Los
ciudadanos esperan que las noticias se contrasten, que se consulte a expertos
en los temas que se tratan, que haya debates abiertos, que las informaciones
sean claras y estructuradas sin ocultar ni saltarse nada. Para eso, necesitamos
libertad de expresión, variedad de fuentes informativas y competencia entre
medios de comunicación y creadores de contenido en redes sociales. Los que
informen bien, con honestidad y calidad, serán los más valorados por el
público, y con esto incluso pueden ganar dinero. En cambio, los que mientan,
manipulen o censuren perderán la confianza de la gente, como ya se va viendo
que cada vez la gente mira menos las televisiones oficiales y se decantan más
hacia los canales particulares que aprovechan su presencia en redes sociales de
internet.
Lamentablemente,
en la Europa de hoy existe una gran censura. Se manipula la información y, en
algunos casos, se persigue a quienes no siguen el relato oficial promovido por
las autoridades, con bloqueos, con multas de rapiña, e incluso con penas de
cárcel, tal como ocurre en la Inglaterra de Keir Starmer. Esto es algo de lo
que todos debemos ser conscientes y que no podemos aceptar.
La
libertad de expresión y la diversidad informativa son derechos que deben
protegerse siempre, y en España se supone que lo ampara el artículo 20 de la
Constitución Española aunque en la práctica no sea así. Una sociedad donde se
censura, se manipula y no se permite el debate está perdida y desorientada. Es
crucial que entendamos que estas prácticas de censura y desinformación
provienen, en muchos casos, de los propios gobiernos y de la Comisión Europea.
Por
eso, debemos ser conscientes y actuar para poder defender la libertad de
expresión y la pluralidad informativa. No podemos permitir que se nos manipule,
se nos engañe, se nos maltrate, se nos arruine, e incluso se nos prive de la
libertad en una cárcel. Solo con información libre, veraz y diversa podremos
construir una sociedad fuerte y bien informada.
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