A la inmensa mayoría de la población de este país le falta cultura o
educación financiera, y eso se nota en cómo se gestiona el dinero.
El principio para empezar a tener dinero es sencillo:
de todo lo que se ingrese, ya sea por trabajo o por negocio, hay que separar
una parte, un 10%, un 20% o incluso un 30%, y apartarlo como si no existiera.
Ese dinero no se toca. Se destina a inversiones que generen interés compuesto,
que es donde realmente empieza a crecer el capital.
Con el tiempo, la suma de esas aportaciones va
formando un capital cada vez mayor, que a su vez puede invertirse en distintos
activos financieros para seguir creciendo. No hay magia: es constancia y
disciplina.
El problema es que casi nadie lo hace. Y no
solo eso: además se castiga el ahorro. En este país, los políticos no solo no
fomentan una cultura financiera sólida, sino que gravan el ahorro y la
inversión hasta el punto de quedarse con una parte importante de lo que
generas. Al final, de las ganancias brutas, después de impuestos, queda menos
de lo que debería. Pero aun así, es mejor tener algo que no tener nada, sobre
todo por la tranquilidad que da contar con un colchón económico.
Por si fuera poco, mucha gente hace justo lo
contrario de lo que debería: en lugar de ahorrar, vive de prestado. Se endeuda,
paga intereses y entra en un círculo del que es difícil salir. Así es
prácticamente imposible acumular riqueza.
Y lo más llamativo es que ese mal hábito no es
solo individual. También lo vemos a nivel político: endeudamiento constante,
gasto sin control y una sensación permanente de incertidumbre económica que, al
final, nos afecta a todos.
En resumen: quien quiera tener dinero tiene
que hacer justo lo contrario de lo que hace la mayoría. Ahorrar, invertir y
evitar deudas innecesarias. No es complicado de entender, pero sí requiere
disciplina para hacerlo.
El gobierno, con la Dirección General de
Tráfico (DGT) como su arma, está listo para clavarnos otro puñal a la libertad.
Su última jugada: instalar cámaras térmicas en calles y carreteras, chivatos
tecnológicos que detectan el calor humano para multarte si te atreves a
conducir solo en tu propio coche. Sí, así de absurdo: si no llevas compañía, te
sangran el bolsillo. Nos lo venden envuelto en el lazo de la Agenda 2030, con
el cuento del cambio climático y "salvar el planeta por tu bien".
Pero no es ecología, es control puro y duro. Quieren vigilarnos, limitar
nuestros movimientos con leyes ridículas y multas que nos arruinan. ¿Qué sigue?.
¿Prohibirnos salir de casa sin permiso?, todo esto nos lleva a un comunismo en
el cual quien discrepe, se le terminará levando a un GULAG para hacerle sufrir
por su rebeldía en defensa de la libertad y destrozarlo.
Y si las cámaras térmicas ya son un
ultraje, el euro digital es el golpe mortal. En octubre de 2025, Christine
Lagarde y el Banco Central Europeo planean imponernos esta moneda digital que
destrozará nuestra privacidad. Cada euro llevará un rastro: dónde lo gastaste,
en qué, con quién. ¿Gasolina?. Lo siento, superaste tu "cuota
ecológica". ¿Carne para la cena, como te recomendó el médico?. Olvídate,
te toca racionarla o comer insectos, aunque sean un veneno para tu cuerpo. Es
una herramienta de dominación total: el gobierno decidirá cómo usas tus
ahorros, cuándo y en qué, y si les conviene —para financiar guerras que
rechazas o caprichos políticos—, te lo quitarán sin pestañear. Ese dinero,
ganado con tu esfuerzo, será suyo, de los dictadores que te lo van a expropiar.
Tu cartera dejará de existir; serás su títere. Ya no vas a poder ganarte tu
propio dinero y así todos nos vamos a ir a la miseria, pero el gobierno te
obligará a trabajar para él como si fueras su esclavo, en un país donde nada es
tuyo, todo es del gobierno, y el propio gobierno es quien decide por ti en lo
que puedes hacer y lo que no.
Estamos entrando en una era oscura, y no
es una fantasía: el plan ya está en marcha. Las cámaras térmicas funcionan en
Francia aunque no se hable mucho de ello; el euro digital tiene fecha, aunque
no se informe bien de los pros y contra a los ciudadanos. Ningún político
fomenta el debate sobre el tema, ni consulta a los ciudadanos para su
aprobación mediante referéndum siendo algo que nos afecta muy directamente. Nos
llevan a un control absoluto, a un sistema donde el ciudadano es un esclavo y el
disidente, un blanco a silenciar sacando leyes que van a impedir las quejas y
oposición. Pero aún podemos frenarlo. ¿Cómo?. Con acción decidida. Contra las
cámaras, protestemos en las calles, inutilicemos su vigilancia tratado de
destrozarlas porque las usan para esclavizarnos y robarnos, recurramos cada
multa hasta colapsar sus despachos. Contra el euro digital, aferrémonos al
efectivo: paguemos todo con billetes, exijamos a bancos y comercios que lo
mantengan vivo. Si nadie usa su moneda digital, las empresas la rechazarán para
no perder clientes, y acabarán por aceptar el efectivo.
De hecho, en Estados Unidos, el presidente
Donald Trump ha prohibido la emisión de moneda digital en su país, porque sabe
que va contra la libertad y la privacidad de los ciudadanos, y para evitar el
abuso y control del gobierno contra los ciudadanos. En Europa vamos camino
hacia ese control que ya aplica la dictadura china, donde el ciudadano no es
libre ni está seguro.
Esto va de dignidad, no solo de coches o
dinero. Si no actuamos ya, nos condenaremos a una dictadura disfrazada de
progreso con el rollo de la Agenda 2030, donde el gobierno manda y nosotros
obedecemos como sombras indefensas. ¡No a las cámaras térmicas!. ¡No al euro
digital!. ¡Sí a la libertad!. El poder está en nuestras manos, pero hay que
despertar y pelear antes de que nos lo arranquen del todo.
El Club Desokupa es la nueva empresa creada por el popular
Daniel Esteve, el dueño de la empresa de desalojamientos Desokupa, y es para
dar enseñanza de defensa a quienes les interese dada la delincuencia cada vez
más extensa y numerosa que hay en el país con la implicación indirecta del
gobierno y de algunos políticos irresponsables y nada patriotas en favorecer a
los delincuentes y llevar al país a un mayor malestar e injusticia.
Cada vez hay más delincuencia en España, sobretodo importada
de otros países, y cada vez más dados a los ataques y agresiones violentas con
armas blancas como son los cuchillos y machetes, que pueden causar gravísimas
heridas, e incluso la muerte. Y ante esto no se me ocurre otra cosa mejor que
considerar la pistola la mejor arma para llevar encima y defenderse, cosa que
lo van a impedir en todo lo posible los políticos porque son quienes quieren
tener el control de las armas, que es lo que hace que se mantengan en el poder
a cualquier precio vaya bien o vaya mal el país.
Otra cosa mejor sería que se hicieran buenas leyes que
terminaran de una vez con todas con la delincuencia, que es el caso de Nayib
Bukele, que en ese pequeño país hermano de España que es El Salvador, ha
conseguido reducir dicha delincuencia al mínimo y hacer de este país un lugar
seguro.
Es algo de lo que debieran aprender los políticos españoles
y europeos, tan favorables a proteger y fomentar la delincuencia, haciendo
leyes con las que los jueces y policías se hacen participes de proteger y
amparar esta delincuencia no deseada por los propios jueces y policías.
Cada vez se imponen más normativas
y regulaciones tanto por parte del gobierno como de la Unión Europea que va
contra los intereses de los trabajadores y las empresas en aras de poder
trabajar con más libertad, y así poder competir y ofrecer el mejor servicio y
producto al precio más reducido y de la mejor calidad posible.
Los políticos son grandes
desconocedores del mundo laboral y empresaria, y todo cuanto hacen es
entorpecerlo todo cada vez más y aumentar las tasas e impuestos a costa de la
productividad laboral. Y esto es una situación injusta.
Antes los bandoleros
asaltaban a los viajantes por las carreteras. Ahora los bandoleros son el
gobierno y sus cómplices políticos de la oposición que lo consienten y lo
toleran, para atracaros y robaros con más y más multas, sin importar si eres
rico o pobre.