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miércoles, 23 de abril de 2025

RIESGO DE PRIVATIZACIÓN DEL AGUA


La reciente muerte del Papa Francisco ha eclipsado un cambio significativo en el Foro Económico Mundial de Davos: Klaus Schwab ha dimitido como presidente y ha sido reemplazado por Peter Brabeck-Letmathe, ex presidente de la multinacional de alimentación y bebidas NESTLÉ. Brabeck-Letmathe es conocido por su controvertida postura de que el agua no es un derecho humano universal y debería privatizarse para ser tratada como un producto comercial. Este nombramiento refuerza las preocupaciones sobre los objetivos de la Agenda 2030, que algunos critican como un plan globalista para controlar recursos esenciales, limitar la propiedad privada y aumentar la dependencia de los ciudadanos, consolidando el poder económico de unas pocas élites.

 

En España, un país montañoso con gran potencial hídrico, la Agenda 2030 promueve políticas como el derribo de embalses bajo el argumento de "restaurar el curso natural de los ríos" para beneficiar el medio ambiente. Sin embargo, esta medida agrava las sequías y debilita la seguridad hídrica. En lugar de demoler infraestructuras, España podría aprovechar su privilegiada geografía para construir más embalses y depósitos, garantizando agua abundante y asequible, incluso en épocas de sequía, y potenciando la generación de energía hidroeléctrica también abundante y barata.

 

Por desgracia, muchos líderes políticos, alineados con los intereses globalistas del Foro de Davos, priorizan normativas restrictivas, impuestos elevados a productores agrícolas y ganaderos, y la demolición de embalses ( que para algo se construyeron: para que no faltara el agua). Estas acciones no solo provocan escasez de agua y encarecen los alimentos, sino que también facilitan la apropiación de recursos naturales por parte de grandes corporaciones que forman monopolios encubiertos, incrementando su control sobre la población y sus beneficios económicos a costa de la ruina de comunidades locales. 

 

A nivel global, la lucha entre las élites globalistas y las que defienden las libertades individuales está marcando el rumbo. En Estados Unidos, por ejemplo, recientes políticas han favorecido la libertad económica y han frenado el avance del totalitarismo globalista, que algunos comparan con un modelo de control social similar al de China, donde los ciudadanos pierden propiedades, libertades y autonomía.

 

Es crucial que los ciudadanos y líderes comprometidos con la soberanía hídrica y la libertad actúen para impedir la privatización del agua y promuevan políticas que garanticen el acceso universal a este recurso vital que es un derecho sagrado del ciudadano y básico para su propia supervivencia. El agua no puede convertirse en un monopolio en manos de unos pocos.


miércoles, 2 de abril de 2025

AGUA: LA MATERIA PRIMA PARA CONSTRUIR PANTANOS Y GESTIONAR EL FUTURO

 


La agencia de noticias EFE informó recientemente que este pasado mes de marzo ha sido uno de los más lluviosos en más de cinco décadas. Sin embargo, en paralelo, se insiste en el discurso del cambio climático y la emergencia climática, un relato que, ligado a la Agenda 2030, parece diseñado para infundir miedo en la población.

 

Nos advierten de inviernos secos y calurosos, sequías prolongadas y, de forma intermitente, lluvias torrenciales. Pero, ¿es esto realmente una novedad? El clima siempre ha sido variable e impredecible. Lo que no tiene sentido es caer en alarmismos exagerados ni usar estas fluctuaciones para atemorizar a la gente.

 

La solución a estas dinámicas naturales pasa por medidas prácticas y de sentido común: construir más pantanos y embalses. Estas infraestructuras permiten almacenar agua en épocas de abundancia para garantizar el suministro cuando escasea, al tiempo que ayudan a prevenir inundaciones en momentos de lluvias intensas. Además, los pantanos ofrecen un beneficio añadido: la generación de energía hidroeléctrica, una fuente limpia.

 

Sin embargo, estas propuestas sensatas parecen no interesar a una clase política empeñada en perpetuar el discurso del alarmismo climático y en seguir al pie de la letra la controvertida Agenda 2030. Ahora que las lluvias han sido generosas, contamos con agua en abundancia, una materia prima esencial que, junto al cemento, la grava y las armaduras de hierro, podría destinarse a la construcción de esas presas tan necesarias para gestionar de forma inteligente nuestros recursos hídricos.

 

Pero no solo se trata de agua. También urge una mejor gestión de nuestros bosques. La limpieza, el triturado y la poda de la vegetación son tareas esenciales para mantenerlos en buen estado y reducir el riesgo de incendios cuando la vegetación se seca. Lamentablemente, políticas como el Pacto Verde y la Ley de Regeneración de la Naturaleza, aprobadas en Bruselas con el respaldo de partidos como el PSOE y el PP —alineados con la Agenda 2030—, lo dificultan. Bajo la excusa de proteger el medio ambiente, se prohíben estas labores preventivas, ignorando que un bosque descuidado y pasto de las llamas termina causando un daño ambiental mucho mayor.

 

Vivimos en un país atrapado en contradicciones, gobernado por políticos que parecen carecer de sentido común y que actúan al dictado de intereses externos. La Agenda 2030, lejos de ser una solución, se percibe cada vez más como un montaje que prioriza narrativas sobre acciones concretas. Es hora de apostar por medidas prácticas y abandonar los relatos que solo buscan control y sumisión.


martes, 6 de febrero de 2024

EL PROBLEMA DE LA SEQUÍA EN ESPAÑA

 


Hay un problema de sequía, y el agua desde siempre ha sido fuente de riqueza, y en la actualidad como generadora de energía eléctrica moviendo turbinas en los pantanos, y las necesidades de la agricultura, ganadería, la industria, los servicios, y las de consumo humano de ciudades y pueblos.

 Se habla de cambio climático y de salvar el planeta, y de qué cosas hacer y no hacer, que nos tienen a todos confundidos, cuando la realidad es que el clima es siempre variable desde hace varios milenios, o millones de años, y que hay épocas que llueve más y otras que apenas no llueve.

 Franco era consciente de esto, y por esto se puso a construir pantanos y embalses por toda la geografía española, aún disponiendo de escasos recurso, cosa que siempre se veía en el NODO de antes de poner una película en las salas de cine. Y desde que murió Franco aparentemente no se ha construido ningún pantano. Eso era porque con Franco nadie le podía discutir donde hacerlo, ya que tenía todos los poderes. Ahora se quejan ayuntamientos, particulares, poniendo demandas en los tribunales, y todo queda paralizado.

 José María Aznar quiso hacer algo con un plan hidrológico de hacer oleoductos de trasvases de las cuencas ricas en agua hacia donde faltaba el agua, y algunos reinos de taifas afectados se opusieron. Por ejemplo, el trasvase del Ebro hacia las cuencas de la comunidad valenciana, murciana, o andaluza, que se opusieron Cataluña, Aragón, y Navarra, porque querían el agua para ellos.

 Ahora con la sequía en Cataluña, hay que traer en barcos agua del mar desalada en una planta de Sagunto, hacia Barcelona, y es algo de lo que recientemente se ha quejado Aznar de que Zapatero impidió ejecutar su plan hidrológico, que igualmente fue aprobado e la Unión Europea que estaba dispuesto a financiarlo con una buena cantidad de millones. Zapatero lo hizo para contentar a los nacionalistas catalanes, de los que los necesitaba por aquello de la gobernabilidad y poder estar en La Moncloa. Y ahora las consecuencias es que sin este plan hidrológico, tenemos problemas de agua en muchas zonas de España.

 Con la tontería de la Agenda 2030, el Cambio Climático, el Medio Ambiente, Salvar Planeta, y toda esta bonita retórica, no se han vuelto a construir más pantanos ni han vuelto a haber más planes hidrológicos. Si es verdad que han construido alguna desaladora de agua del mar, pero esta agua no es del todo apta para el riego y para beber, aunque si se podría usar para lavar.

 Además con Pedro Sánchez, con imposición de la comisión europea que va con lo de la Agenda 2030 y el cambio climático, y con la excusa de un mejor medio ambiente, ha destruido cientos de presas y pantanos que servían para retener agua para riego y necesidades humanas. Y en consecuencia, la sequía se nota muchísimo más, con la mayor falta de agua.

 Pero también existen los acuíferos, que tienen más reservas de agua de las que imaginamos. Con Franco y en los primeros años de la democracia, cualquiera se podía hacer un pozo en su casa o en su parcela particular, para tener agua. Pero a partir de 1985 se tuvo que pedir permiso administrativo, y a partir de aquí ya no se podían tener pozos, y los que habían, los declaraban ilegales. El Estado se está intentando adueñar del agua, y además es mal gestor, que al final acabará en manos de multinacionales que lo van a monopolizar y poner el precio que quieran, controlando la población y aprovechando para enriquecerse más.

 Hay que construir más pantanos y embalses, así como depósitos de agua, para tener energía y agua abundantes, aparte de que esto ayuda a mantener los acuíferos por el filtrado del agua de los embalses, los ríos y la nieve de las montañas. Poner aspersores en los ríos, y en zonas inundadas por la lluvia, para llevarlos a embalses y depósitos y también hacer la adecuada infraestructura de oleoductos que lleven el agua de las cuencas donde sobra el agua, hacia las que faltan.  Pero no existe esta voluntad política.


HELIOGÁBALO — EL SOL NEGRO

  Roma, año 218 d. C. Un adolescente de apenas catorce años, sumo sacerdote de un dios extranjero venido de las arenas de Siria, es procla...