Fue un terrible acontecimiento que Albert Einstein
descubriera la teoría de la relatividad, en base de la cual se pudo inventar la
bomba atómica, que se lanzó en Japón, en concreto en Hiroshima y Nagasaki, para
obligar a la nación nipona a rendirse, y con esto terminar con la Segunda
Guerra mundial.
Ucrania
y la Franja de Gaza son dos zonas del mundo que están el guerra.
Existe
el riesgo de que se puedan soltar bombas nucleares, pero parece ser que los
tratados internacionales entre países lo están impidiendo, aunque si pudiera
ocurrir, las consecuencias serían terribles para todos. No solo porque en unos
instantes se podrían morir millones de personas, dejando completamente
destrozadas ciudades y su entorno, sino también por cómo dejaría de contaminado
el medio ambiente, aparte el efecto invernadero de excesivo frío por la
inmensidad de cenizas pululando por la atmósfera, así como la contaminación
radioactiva, que no haría posible la vida en el planeta.
Y
en todo caso, si es que hubieran supervivientes, se volvería a la Edad de
Piedra, con una vida terrible en la cual solo se viviría para sobrevivir de
cualquier manera.
Ya
lo dijo una vez Albert Einstein: "No sé cómo se luchará en la Tercera
Guerra Mundial, pero sí puedo decirte cómo se luchará en la Cuarta: ¡con
piedras y palos!".
Hay
rumores muy infundados de que pretenden hacer una explosión en una central
nuclear situada en Ucrania, donde están en guerra contra Rusia. Ambos países se
acusan mutuamente de pretender un ataque contra la central nuclear, que podría
provocar una fuga radioactiva, que igual puede desplazarse al oeste, hacia
Europa, como al este, provocando un desastre de dimensiones mayúsculas.
Si
tiene que haber una guerra nuclear, aunque se lanzara una sola bomba nuclear,
todos saldríamos perdiendo. Por lo que ha llegado la hora de razonar y sentar
la cabeza, porque con armas nucleares ya no tienen ningún sentido las armas
nucleares, y ya es momento de empezar a trabajar por la paz, por un mundo
mejor, y por una convivencia en mayor libertad y prosperidad, que resulte
beneficiosa para todas las naciones. Lo de seguir pensando en provocar y
cronificar guerras, es un absurdo inútil que ya no tiene sentido, y además se
arriesga a una mayor posibilidad de una destrucción total en la que ninguno
saldría vivo, cualquiera fuera el lugar del mundo donde estuviera.