Javier, un
hombre de unos 65 años que ha amasado una buena fortuna jugando bien sus cartas
en bolsa durante décadas, se ha dado un capricho: un helicóptero Huey UH-1H de
la guerra de Vietnam, restaurado y matriculado como N21UH, que guarda en un
hangar junto a su chalet en el Pla de l'Estany. Una tarde de verano decide
compartir su tesoro e invita a dar una vuelta en él a su hijo Jordi, a la
pareja de Jordi, Laia, y a su propia pareja, Elena.
Jordi, escéptico
al principio, se va dejando llevar por el vuelo hasta llegar a coger él mismo
los mandos un instante. Javier aprovecha para contar por qué eligió precisamente
este modelo: de joven le marcó una vieja película bélica, y el propio piloto
que se lo vendió le confesó que una vez usó ese mismo helicóptero para
trasladar de urgencia a un hospital, de noche, a una cantante muy conocida,
cuando la sanidad pública no llegaba a tiempo. Con Elena, Javier vive el
momento de mayor complicidad de todo el vuelo sobrevolando Girona. Laia, por su
parte, es la más eufórica del grupo, disfrutando cada segundo con los brazos en
alto.
El recorrido
sobrevuela el Estany de Banyoles (con la iglesia románica de Santa Maria de
Porqueres), el pueblo medieval de Besalú (con su icónico puente fortificado) y
la ciudad de Girona (la catedral y las famosas casas de colores sobre el río
Onyar). La aventura termina al atardecer, de vuelta en el chalet, con los
cuatro bajando del helicóptero felices y Laia preguntando entre risas:
"¿repetimos?".
Un cortometraje
sobre la amistad, la familia y esos caprichos que, cuando se comparten, se
convierten en recuerdos para toda la vida.
Roma nunca ha dejado de latir. Once años (y contando) compartiendo historia, cultura y pasión por el mundo greco-romano nos han llevado hasta esta cifra que jamás imaginé al empezar este proyecto.
Desde las primeras entradas sobre citas de Cicerón y Mommsen hasta la publicación completa de mi novela "El último de los romanos" sobre Cayo Casio Longino, pasando por el millar largo de libros a descargar, cada visita, cada comentario y cada lector ha sido parte de esta legión de conocimiento.
Gracias por acompañarme en este viaje por los Idus de marzo, las guerras púnicas, los emperadores y los filósofos que construyeron el mundo que hoy conocemos.
Javier
(63 años), su hijo Jordi (26), la novia de este, Claudia (22), y Rebeca (39)
—amante secreta de Javier, aunque el resto del grupo no lo sabe— salen de
vacaciones a la Costa Brava a bordo de un Citroën C3 blanco del año 2016. Es un
viaje de amigos y familia como tantos otros: risas, bromas de Javier,
complicidad entre Jordi y Claudia, y las miradas cómplices que Rebeca y Javier
creen que nadie más ve.
En
plena carretera costera, una niebla anormalmente densa se cierne sobre ellos.
Cuando logran atravesarla, el coche se detiene en un mirador y descubren,
incrédulos, que la carretera desemboca en una ciudad turística deslumbrante:
rascacielos orgánicos, naves voladoras, hologramas por todas partes y un puerto
repleto de yates futuristas. Un cartel de bienvenida lo deja claro: han
llegado, sin saber cómo, a 'Costa Brava 2500', un pueblo turístico del año 2500
construido sobre el mismo litoral que conocían.
Durante
dos días y dos noches, los cuatro se convierten en turistas accidentales de un
futuro que no entienden pero que disfrutan a su manera: pelean con paneles
holográficos, prueban una gastronomía molecular imposible, pasean por la ciudad donde ven
robots y coches más prácticos de ventanales más grandes, prueban la gastronomía
del lugar, bailan en discotecas de luz láser, aprovechan la piscina del hotel
para bañarse, se
pierden entre carteles direccionales flotantes, y hasta los confunden con
actores de una reconstrucción histórica del siglo XXI, lo que Javier aprovecha
para regodearse ante el público. Entre selfies, cócteles luminosos y compras
absurdas, Jordi empieza a sospechar que hay algo raro entre su padre y Rebeca,
aunque el tono general del viaje sigue siendo el de una comedia desenfadada.
El
punto álgido llega cuando su viejo Citroën C3 —tecnología 'primitiva' para los
habitantes del año 2500— es descubierto en la calle y termina convertido en
pieza de museo sobre un pedestal, rodeado de una multitud que lo fotografía
como si fuera una reliquia. Javier, encantado con la atención, se sube al capó
como un héroe. La fiesta se corta en seco cuando un dron de seguridad detecta
'una anomalía' y activa un campo de fuerza alrededor del coche, temiendo que
sea una amenaza. Tras un instante de pánico en el que la familia protege su
vehículo con uñas y dientes, todo se resuelve: ha sido un malentendido y la
ciudad, lejos de castigarlos, los celebra como héroes accidentales con un acto
de 'misión cumplida'.
Con el
corazón todavía acelerado, deciden que es hora de volver. Emprenden el camino
de regreso hacia el mismo punto donde apareció la niebla, mientras la ciudad
del año 2500 les despide con pancartas de drones que rezan '¡Buen viaje!
Siempre seréis bienvenidos'. La niebla vuelve a envolverlos, el GPS enloquece
de nuevo, y cuando por fin se disipa, se encuentran de vuelta en la Costa Brava
real de 2016, con el sol de la mañana y sus vidas normales esperándolos.
Todo
parece haber terminado... hasta que, ya en su calle, Jordi encuentra un pequeño
objeto metálico con un núcleo de luz azul escondido en el coche, algo que
definitivamente no estaba ahí antes de partir. En una escena post-créditos,
Javier y Jordi cruzan sin querer una nueva barrera holográfica de control de
acceso —esta vez con el Coliseo de una Roma reconstruida al otro lado— dejando
claro que su próxima 'excursión' ya está en marcha.
¿Hasta dónde puede llegar un hombre
cuando el poder se confunde con la voluntad de Dios?.
La Hora de los Sátiros es un
cortometraje histórico ambientado en la Italia del Renacimiento que narra el
ascenso y el controvertido pontificado de Sixto IV, uno de los papas más influyentes y polémicos
del siglo XV.
Entre intrigas políticas, nepotismo, prostitutas, tributos pontificios
contra los pecados, guerras, conspiraciones y el enfrentamiento con la poderosa
familia Médici, la historia conduce al espectador hasta uno de los episodios
más dramáticos del Renacimiento: la Conspiración
de los Pazzi, un atentado que cambió para siempre el destino de
Florencia y de la Iglesia.
A través de una puesta en escena cinematográfica y una cuidada recreación
digital, el cortometraje explora la delgada frontera entre la fe, la ambición y
el ejercicio del poder.
Actor y Director Digital: XAVIER
VALDERAS
Si te apasionan la historia, el Renacimiento italiano, el Vaticano o las
grandes producciones históricas, este proyecto está hecho para ti.
En un pequeño
pueblo de la Costa Brava, un viejo inventor llamado Don Félix asegura haber
creado algo imposible: un coche que funciona con agua de mar. Su Citroën
blanco, que solo expulsa un inofensivo vapor salado por el tubo de escape, se
convierte en la comidilla de todo el pueblo en pleno verano.
El cura del
pueblo, Don Javier, recibe la visita de su sobrino Jordi y la novia de este,
Sofía, una estudiante de ingeniería que descubre que el invento no es ninguna
locura: funciona de verdad. A partir de ahí, el pueblo entero se vuelve loco a
su manera: una vieja chacha doméstica convencida de que el coche está poseído,
un guardia civil empeñado en que todo es una tapadera para contrabando de
tabaco, una influencer que confunde el invento con arte conceptual, un alcalde
que cambia de opinión varias veces por minuto, un secretario municipal con
intereses muy turbios en que el invento jamás vea la luz, la dueña de un
prostíbulo dispuesta a sacarle partido publicitario a todo, y hasta una
persecución de coches que termina con el Citroën a punto de caer al mar.
Entre
malentendidos, sabotajes, tentaciones y una bendición eclesiástica de por
medio, el pueblo entero acabará embarcado en una de las historias más
disparatadas que se recuerdan en la Costa Brava... hasta que, atraído por los rumores,
llega al pueblo un obispo, Monseñor Rocamora, que de joven estudió física antes
de hacerse sacerdote, y que será quien finalmente entienda los planos de Don
Félix y decida tomarse en serio el invento, cambiándolo todo para el pueblo y
para el inventor.
Una comedia
costumbrista de enredos, milagros de mentira y un invento que podría cambiarlo
todo... si el pueblo le deja.
Dos niños juegan
en paz a miles de kilómetros de distancia ( la absurda censura impide ver bien a los niños ): uno mueve soldaditos de plomo en un
salón burgués de Berlín, el otro dibuja un sol amarillo en el suelo de una isba
rusa. Años después, la guerra los convierte en enemigos. Uno es ahora general
del Eje, al mando del avance hacia Stalingrado. El otro es teniente del
Ejército Rojo, defendiendo la ciudad casa por casa entre la nieve y los
escombros.
A lo largo de
los meses más duros del asedio, ambos viven el mismo infierno desde lados
opuestos: el avance imparable que se convierte en trampa, el hambre, el frío,
los pequeños gestos de humanidad en medio del caos (una foto de un hijo, un
cigarrillo compartido, un soldado consolado por su oficial). Stalingrado arde,
el Volga refleja el fuego, y la ciudad que parecía conquistada empieza a
tragarse a su conquistador.
El punto de no
retorno llega en un bosque nevado, cuando el general y el teniente se
encuentran por fin cara a cara. El duelo de pistolas que todos esperan no
termina con un disparo, sino con una frase que lo cambia todo. Lo que sigue es
la larga columna de prisioneros marchando bajo la nieve, y el eco de una idea
que atraviesa toda la película: esta no es solo una historia de guerra, es una
historia de hombres. Los dos, incapaces de rendirse, continúan la guerra por su
lado. Al final, el veterano general del Tercer Reich se da cuenta que ya sin
armas ni municiones, con el invierno ruso encima, lejos de la patria, y
rodeados por el enemigo solo les espera la muerte.
Javier tiene 63 años, una masía del siglo XVIII en La
Garrotxa y una soledad que no le abandona ni frente al espejo. Una noche conoce
a Valeria, 25 años, luminosa e inteligente, y siente algo que creía imposible.
Incapaz de aceptar la edad como barrera, sale al bosque. Allí aparece Luciano:
traje oscuro, ojos violáceos, el diablo. Le ofrece un trato: un año con el
cuerpo de un hombre de 42 años a cambio de su alma si muere durante ese período,
y regreso a su auténtica edad si logra sobrevivir. Javier firma.
Al amanecer, un hombre distinto mira su reflejo. Llama
a Valeria. La conquista.
Comienza el año más intenso de su vida: viajes por La
Garrotxa, noches en Barcelona, primer amor tardío. También florece el romance
entre Jordi, el hijo de Javier, y Camila, la hermana de Valeria. Pero Luciano
nunca desaparece del todo, y los meses van tachando el calendario.
El otoño llega. La culpa corroe a Javier. Jordi le
presiona para que confiese. Valeria empieza a intuir que algo no encaja. En una
noche en la terraza, con los volcanes al fondo, Javier le dice la verdad.
Valeria huye llorando. Él se derrumba. Luciano aparece con una última oferta:
más años. Javier dice que no.
Valeria camina sola por el bosque volcánico
preguntándose si el amor puede ser real dentro de una mentira. Días después,
Javier se arrodilla ante ella sin pedir perdón, solo diciendo la verdad. Ella
decide: "Eres un idiota que me quiso de verdad. Y yo te quiero a
ti."
El año termina. Javier vuelve a ser el hombre de 63
años. Luciano se desintegra en partículas violetas. Valeria le sostiene el
rostro: "Este eres tú. Y yo te quiero a ti." El cortometraje
cierra con los dos contemplando el amanecer sobre el volcán. Ella pregunta: "¿Y
ahora, qué?" Él responde: "Ahora… empezamos."