En un tal día como el jueves
17 de septiembre de 2026, me he calzado
las zapatillas para recorrer corriendo todas las calles de Santa Pau, una joya
medieval en el corazón del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa
(Girona, Catalunya).
Santa Pau es un pueblo que
parece detenido en el siglo XIV: el castillo de los barones, la plaça Major
porticada (la "Firal dels Bous"), la iglesia de Santa Maria dels Arcs
y un entramado de callejones de piedra volcánica que se asoman sobre el
barranco. Correr por aquí no es solo entrenar, es atravesar ochocientos años de
historia a cada zancada.
Terminé de correr igual que
empecé, sin apenas sentirme cansado. Y eso que dentro de muy pocos días
cumpliré las 64 primaveras ( que ya son muchas ).
Javier tiene 63 años cuando su
padre, recién fallecido, le deja en herencia algo más que una finca: un mapa,
una carta lacrada y la promesa de un cofre con cinco millones de euros
escondido en una cueva que nadie ha vuelto a pisar en veinticinco años. Junto a
su hijo Jordi y la novia de este, Laura, emprende un descenso a las entrañas de
la tierra que pondrá a prueba algo mucho más valioso que el dinero: la relación
entre ellos tres.
LOS DEMONIOS DEL DINERO es un
cortometraje de suspense y drama sobre la codicia, la herencia y la memoria de
un padre que, desde la muerte, sigue enseñando a su hijo a vivir. Mientras
avanzan por pasadizos húmedos, cruzan un charco que les llega al pecho y se
enfrentan a un derrumbe y a un paso tan estrecho que apenas caben, Jordi solo
piensa en todo lo que el dinero puede comprarle, Laura duda de si merece la
pena seguir, y Javier carga con el peso de una pérdida reciente y con el
recuerdo de una linterna oxidada y una cuerda vieja que quizá pertenecieron a un
intento de su propio padre por regresar a ese mismo lugar.
Cuando por fin llegan al cofre,
dentro no solo hay billetes: hay una segunda carta que cita a Shakespeare
—"el infierno está vacío y todos los demonios están aquí"— y que les
recuerda que ni la riqueza ni la inteligencia libran a nadie de la muerte. La
verdadera revelación no está en el oro escondido, sino en descubrir que los
únicos demonios reales de esta historia son la codicia y la prisa con la que,
sin darse cuenta, estuvieron a punto de dejarse arrastrar por ellas.
Un cortometraje rodado en
localizaciones de cueva natural y grabado con tecnología de generación de vídeo
por inteligencia artificial, pensado para quienes disfrutan de las historias de
herencias, tesoros ocultos y dilemas morales dentro de espacios cerrados y
opresivos. Una fábula moderna sobre el dinero, la avaricia y la importancia de
vivir la vida con sentido, aprovechando el tiempo que se nos concede, tengamos
mucho o poco en el bolsillo.
Para finalizar, Laura nos cantará
una canción relacionada con el tema de la película.
"Un Robot en Casa" es un cortometraje de comedia familiar
ambientado en una lujosa mansión de la Costa Brava, donde una familia se
dispone a pasar un verano tranquilo... hasta que todo cambia por un simple
anuncio de televisión.
Todo empieza cuando Javier, relajado en el sofá una tarde cualquiera, ve en
las noticias a un empresario presentando su nueva línea de robots domésticos,
capaces de encargarse de todas las tareas del hogar. Sin pensárselo dos veces,
y casi como una broma de verano, Javier llama por teléfono y encarga uno para
toda la familia. Días después, un misterioso vendedor se presenta en la puerta
de la casa con una gran caja de madera: dentro, el robot que va a cambiarles el
verano por completo.
A partir de ahí, la convivencia entre Javier, Elena, Jordi, Lara y su nuevo
e inesperado inquilino mecánico da pie a una sucesión de enredos domésticos:
una encerrona en la cocina con las verduras volando por los aires, un rescate
accidentado en la piscina, un forcejeo cómico por un calzoncillo de patitos
recién planchado, y muchos más líos que ponen a prueba la paciencia de todos.
Pero, entre bromas, sustos y torpezas, el robot va ganándose poco a poco un
sitio en el día a día de la familia, hasta convertirse en uno más a la hora de
sentarse a la mesa y brindar juntos en la terraza al atardecer.
El cortometraje se cierra con "Verano de Locos", un videoclip
original interpretado por Lara, que pone voz y cara a una canción de pop
mediterráneo de verano compuesta especialmente para esta historia. En sus
imágenes se resume, con nostalgia y cariño, todo lo vivido durante ese verano
tan distinto a los demás.
Javier, agente retirado de 63 años, recibe una llamada que no esperaba: una
última misión. Junto a su antigua compañera Elena, su joven protegido Jordi y
la infiltrada Lara, se cuela en una fiesta de gala en una villa mediterránea
con un solo objetivo: robar un dispositivo de cifrado ultrasecreto de la caja fuerte
del anfitrión.
El plan empieza limpio. Javier se mezcla entre los invitados mientras Elena
mantiene la cobertura y Jordi vigila los pasillos. Lara fuerza los accesos
internos mientras Javier llega al despacho, abre la caja fuerte y descarga los
datos del dispositivo. Todo parece ir según lo previsto... hasta que el
anfitrión empieza a sospechar y ordena revisar la zona.
A partir de ahí, la misión se rompe en pedazos. Un guardia sorprende a
Javier en el despacho. Jordi forcejea en el pasillo mientras suena la alarma.
Elena queda atrapada, escondida entre las sombras, esperando una distracción
que le abra camino. Los cuatro se ven obligados a huir por separado: jardines
llenos de humo, pasillos con luces de emergencia, una persecución en coche por
la carretera costera y un descenso arriesgado por los acantilados hasta el mar.
La huida termina en el muelle, bajo la luna, con Lara abriéndose paso a la
fuerza y el equipo reagrupándose entre lancha, moto de agua y barco. Y en medio
del caos, dos historias personales salen a flote: la complicidad silenciosa
entre Javier y Elena, y la conexión más joven y explosiva entre Jordi y Lara.
¿Consiguen escapar con el dispositivo? ¿A qué precio? Dale al play para
descubrirlo.
🍕 Cuando un padre y su hijo COINCIDEN en algo (spoiler: es la pizza)
Nevera vacía. Padre gruñón. Hijo hambriento. Una sola solución. 🍕
Javier y Jordi llevan años sin ponerse de acuerdo en NADA... hasta que llega
la pizza. Mirad cómo un simple pedido acaba en el momento de mayor complicidad
padre-hijo del verano.
🔥 PIZZA BRAVA — Hecha con Pasión.
📱 Pide la tuya hoy.
⚠️Cualquier parecido con la realidad es casualidad (o no, hay
padres así en todas las casas).
Un paseo por uno de los pueblos medievales mejor conservados de Cataluña: Santa Pau, en el corazón de la Garrotxa (Girona). Murallas, plaza porticada, castillo de los barones, callejuelas de piedra volcánica... y un cicerone muy particular haciendo de guía, que soy yo mismo.
Este vídeo mezcla grabaciones reales hechas durante mi visita al pueblo con clips generados con inteligencia artificial, como parte de un proyecto audiovisual experimental.
Con tanta aglomeración, ha sido imposible rodar este cortometraje
sobre el evento del Medieval de Besalú 2026, por lo que lo he tenido que
generar con inteligencia artificial. Os lo resumo:
Javier (63 años) y Jordi (26), padre e hijo, llegan entusiasmados al
Medieval de Besalú 2026, uno de los eventos medievales más queridos de la Garrotxa
que se celebra todos los años a finales del verano, dispuestos a disfrutar de
tabernas, puestos artesanos, juglares y, sobre todo, del gran desfile de
tambores y banderas de la plaza mayor.
Hay un pequeño problema: el evento tiene tanto éxito que la aglomeración
de público hace prácticamente imposible ver nada de nada.
Empiezan ilusionados, haciéndose fotos, oliendo el ambiente de taberna
medieval y buscando el mejor sitio para verlo todo. Pero en cuanto intentan
asomarse a un espectáculo callejero, la gente se lo impide. Prueban la plaza de
la iglesia como mirador... y el hueco despejado desaparece en segundos. Prueban
el rincón junto al puesto de pan, una terraza, el puente medieval sobre el
Fluvià... cada sitio parece perfecto durante diez segundos, hasta que alguien
—o algo— se interpone justo delante de sus narices.
Javier se desespera cada vez más; Jordi intenta mantener la calma y
encontrar soluciones que, una tras otra, fracasan de forma cada vez más
absurda. Cuando por fin, corriendo, consiguen llegar al mismísimo corazón del
desfile, rodeados de tambores y banderas más cerca que nunca... descubren que
ni siquiera así consiguen ver gran cosa.
Resignados pero sin perder el buen humor, deciden que la mejor idea del
día es, sencillamente, comprarse unos xurros y dejar que el desfile pase de
oídas. 🍩
Una comedia corta sobre algo que le pasa a todo el mundo en las fiestas
populares: ir con muchas ganas de ver algo... y acabar viendo la nuca de veinte
personas.