Convocado por Klaus Schwab, se celebra, como cada año, el
famoso Foro de Davos, que es un encuentro entre mandatarios, empresarios,
artistas, activistas, intelectuales, y demás famosos, para discutir y debatir
los problemas a nivel mundial, así como hacer sus propuestas.
Son la gente más influyente y poderosa de todo el mundo, y
como es natural, siempre hay un predominio de intereses y propuestas.
Hay mucha hipocresía, entre lo que se propone o se predica,
y lo que en realidad se hace o son los intereses particulares de los más
poderosos.
Es un foro público, que puede seguirlo todo el mundo, y se diferencia del Club Bilderberg, que este último es también un encuentro de las personalidades más poderosas e influyentes del planeta, que van a debatir de lo mismo, pero en privado y con sus debates y decisiones permaneciendo en secreto ante el resto de la opinión pública. Sin embargo, ambos foros comparten una visión elitista y autoritaria del mundo, que busca mantener el status quo y los privilegios de unos pocos, a costa de la mayoría. Por eso, es necesario estar alerta y crítico ante lo que se dice y se hace en estos eventos, y no dejarse engañar por las apariencias y las palabras vacías.
Hasta el momento llama la atención que han hablado de una supuesta enfermedad X que está por venir, y que dicen que es 20 veces peor que el COVID, y que se supone que es para meter miedo a la población y prepararla para otros propósitos interesados. ¿Será esta una forma de justificar la imposición de medidas restrictivas y coercitivas que limiten la libertad y la autonomía de las personas?
También se habló de desinformación e inteligencia
artificial, que en realidad esconde unas nuevas propuestas de aplicación de
censura para tener controlados a la población.
También se ha hablado de creación de puestos de trabajo, lo
que supone que están interesados en mantener y acelerar la dinámica económica,
con lo cual habrá que fijarse en la posibilidad de futuras ganancias
bursátiles.
También hablan de cambio climático y huellas de carbono,
cuando ellos no son buen ejemplo con sus asistencias en aviones privados y
coches de combustión para desplazarse, con toda la hipocresía que supone.
Y no han faltado los servicios de contratación de prostitutas
para los asistentes que lo han solicitado, mientras se llenan la boca de cosas
woke y feminismo, con lo cual la hipocresía está servida.