El pasado 13 de abril de 2024 Irán lanzó una ofensiva contra
Israel con centenares de misiles y drones, que aparentemente ni causaron
víctimas civiles ( se habla de una sola persona muerta), y casi todos los
proyectiles iraníes estallaron en el airé interceptados por los sistemas de
defensa israelíes que los abatieron. Es lo que tienen disponer de este sistema
de defensa que llaman “Cúpula de Hierro”.
El fondo de la cuestión es una lucha entre la civilización
contra la barbarie. Israel es un país libre y democrático donde se respetan los
derechos humanos, y está rodeado de dictaduras teocráticas islámicas, con las
que tienen otros intereses contrapuestos. Es algo de lo que no se informa bien
a la población española, considerando que Pedro Sánchez se ha alineado a favor
de Irán y los palestinos de Hamás que dominan la Franja de Gaza, cuando el
resto de las más importantes potencias europeas, así como Estados Unidos, se
han puesto del lado israelí.
Aunque no se sabe oficialmente, se supone que Israel debe de
tener por lo menos un centenar de ojivas nucleares, y si este país lo deseara,
podría arrasar y destruir a todos sus enemigos que le envuelven.
Tratan de meternos miedo con el tema de una III Guerra
Mundial a venir, para que la población apoye el aumento de los gastos en
defensa, pero las guerras que hayan seguirán siendo las convencionales de
siempre, con tanques, aviones, helicópteros, fusiles, ametralladoras, pistolas,
artillería, granadas, etc…, que no una guerra nuclear que nadie desea ni nadie
se atreve a iniciar por las catastróficas consecuencias que conllevarían. Y
esto es importante tenerlo presente, en vez de dejarse llevar por el miedo que
infunden los medios de comunicación manipulados.
Las reacciones de las Bolsas han sido de unas volatildades
normales, y el precio del petróleo incluso ha bajado, lo que son indicadores de
que estas tensiones geopolíticas no son tan graves como parecen, y no afectan
demasiado internacionalmente hablando.
Las
causas de las guerras pueden variar, pero suelen incluir conflictos
territoriales, luchas por el poder, diferencias ideológicas, disputas étnicas o
religiosas, recursos naturales y rivalidades entre naciones. Estos conflictos
armados pueden resultar en pérdidas de vidas civiles, desplazamientos masivos y
violaciones de los derechos humanos.
El
caso este Hamás ( organización política y armada palestina, que algunos países
la clasifican como terrorista), es por razones de disputas territoriales,
ideológicas, y religiosas, y lo que defienden es un Estado Islámico con una
dictadura teocrática, buscando la eliminación total del Estado Israelí.
Mientras que Israel queda afectado en estas disputas territoriales, y además
defiende un Estado Democrático de Derecho, donde queden amparados las
libertades, la propiedad, la vida, y los derechos humanos. Es pues, en resumen,
una lucha de la barbarie contra la civilización, o dicho de otra forma: de la
intolerancia contra la tolerancia.
Es de desear que gane la guerra el bando de la
libertad, y la pierda el bando del horror. Y que luego se pueda negociar y
llegar a unos acuerdos de paz, donde la prosperidad y la convivencia pacífica
pueda alcanzar para todos. Esto solo será posible de alcanzar cuando los
niveles de educación entre la población sean lo suficientemente altos, y quede erradicada
la intolerancia con todo lo que tiene de represiva.
Y
lo peor de todo es que lamentablemente sigue existiendo muchísima gente
ignorante y desinformada, que apoya al bando contrario, y que podría volverse
contra sí mismo.
La
organización político-armada palestina Hamás, ha iniciado un ataque por
sorpresa contra posiciones civiles israelíes causando miles de víctimas
inocentes, lo que ha llevado a Israel a hacer la guerra contra Hamás y sus
aliados.
El
conflicto palestino e israelí, hace ya varias décadas que dura, y no es algo
nuevo. Se trata de unas desavenencias entre los árabes y los judíos, por un
territorio que siglos atrás ya pertenecía a los judíos, y que los palestinos lo
consideran como propio por estar ya asentados allí.
No
obstante esta guerra va a derivar en dos bandos: la civilización y la barbarie.
Israel representa los derechos humanos, la democracia, la educación, la
libertad, la prosperidad, entre otros valores. La parte palestina, dominada por
Hamas, representa la dictadura teocrática, la represión, la intolerancia, la
falta de libertades. En consecuencia, dos causas distintas.
No
obstante, el presidente de El Salvador, Nayid Bukele, que es de origen palestino
dijo recientemente que "lo mejor que le podría pasar al pueblo palestino
es que Hamás desaparezca por completo”, calificando al grupo terrorista de
"bestias salvajes" que "no representan a los palestinos".
Por eso no habría que meter a todos los palestinos en el mismo saco, ni a todos
los musulmanes.
Es de esperar, pues, que esta guerra la gane
Israel, y se pueda aprender a tener un mundo con mayor justicia, paz,
tolerancia, y libertad, que es de lo que se trata.
Otro
tema es la enorme ignorancia, con el añadido de la censura, en lo de considerar
a los buenos o a los malos, los de un bando o del otro. Y es que en la guerra,
la bondad no existe y la maldad tiene toda su rienda suelta, al tanto que
mientras tanto el ruido de la guerra impide oír bien el sonido de las leyes y
de las ansias de paz y de justicia.