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lunes, 14 de abril de 2025

PROHIBIRAN APARCAR LOS COCHES ELÉCTRICOS EN LOS PARKINGS CERRADOS


Los coches eléctricos, promovidos por políticas gubernamentales, están generando controversias que refuerzan la superioridad de los vehículos de combustible convencional. Un reciente incidente en Alcorcón, cerca de Madrid, donde dos bomberos perdieron la vida intentando apagar un incendio de un coche híbrido en un parking cerrado, pone en evidencia los riesgos asociados a esta tecnología. Este suceso ha llevado al jefe de bomberos local a advertir que pronto podría prohibirse el estacionamiento de coches eléctricos en recintos cerrados debido a su peligrosidad. A continuación, exploramos por qué los coches de combustible siguen siendo la alternativa más práctica y segura.

 

El incendio en Alcorcón no es un caso aislado. En países como China y varias ciudades europeas ya se han implementado restricciones que prohíben el aparcamiento de coches eléctricos en garajes cerrados. La razón principal es la dificultad para extinguir los incendios de baterías de litio, que pueden arder durante horas y liberar gases tóxicos. Esos incendios provocan que el interior del reciento se convierta un horno que puede agrietar la estructura del edificio con elevado riesgo de derrumbe, aparte la toxicidad contra las personas. Estas prohibiciones, lejos de ser medidas aisladas, podrían extenderse globalmente, limitando aún más la practicidad de los vehículos eléctricos.

 

Los coches eléctricos presentan múltiples desventajas e inconvenientes que los vehículos de combustible superan con creces: 

 

Costo elevado: Su precio inicial es significativamente mayor, mientras que los coches de gasolina o diésel son más accesibles. 

 

Autonomía limitada: La incertidumbre sobre la duración de la batería y la escasez de puntos de carga contrastan con la facilidad de repostar combustible en cualquier gasolinera. 

 

Tiempos de recarga: Cargar un coche eléctrico puede tomar horas, frente a los pocos minutos que requiere llenar un depósito. 

 

Rendimiento en condiciones adversas: Los eléctricos pierden eficiencia en pendientes pronunciadas, climas fríos o húmedos, mientras que los motores de combustión son más robustos y arrancan mejor pese al tiempo helado. 

 

Caducidad de las baterías: Las baterías tienen una vida útil limitada y su reemplazo es costoso, a diferencia de los motores de combustión, que son más duraderos con un mantenimiento adecuado. 

 

Riesgo de incendios: Como demuestra el caso de Alcorcón, los incendios de baterías son extremadamente difíciles de controlar, un problema inexistente en los coches de combustible con sistemas de seguridad bien establecidos.

 

A pesar de estas desventajas, los gobiernos insisten en imponer los coches eléctricos mediante regulaciones estrictas y subvenciones, ignorando las necesidades reales de los conductores. Los vehículos de combustible, en cambio, ofrecen una solución probada, eficiente y más alineada con la realidad cotidiana, sin los riesgos ni las limitaciones de los eléctricos.

 

En conclusión: los coches de combustible no solo son más prácticos, económicos y versátiles, sino también más seguros en situaciones críticas como los incendios en espacios cerrados. La libertad de elegir un vehículo de gasolina o diésel debería prevalecer frente a las imposiciones políticas que favorecen una tecnología aún inmadura. Es hora de reconsiderar estas políticas y priorizar soluciones que realmente beneficien a los ciudadanos.


sábado, 23 de noviembre de 2024

SANTIAGO POSTEGUILLO SOBREVIENDO EN UNA PAIPORTA INUNDADA

 


Hace unos días que el famoso escritor especializado en temas del Imperio Romano, Santiago Posteguillo dío una conferencia ante el Senado Español, en la que no solo habló de historia y de literatura, sino de su experiencia vivida en Paiporta, epicentro de la gota fría y del vaciado de los embalses al abrir compuertas, que arrasó completamente el pueblo.

 

El explicó que desde su piso, a unos 50 metros del barranco del Poyo, veía una bajada de agua, que quería ir a sacar su coche aparcado más abajo, y que como el nivel del agua no paraba de subir, era desaconsejable hacerlo, para no ser arrastrado por la corriente de agua desbocada que bajaba por el barranco del Poyo. Ese coche lo encontraría unos cuatro días después a un kilómetro de distancia.

 

Durante los primeros días del desastre estuvo atrapado en su piso, y no vio venir a nadie a ayudar: ni guardias civiles, ni militares, ni bomberos,….., al final, a partir del tercer día solo vinieron voluntarios con palas.

 

Tenía que recargar su móvil con la batería de su portátil, y junto con su mujer, hicieron la maleta metiendo su portátil, y tuvieron que ir andando hasta llegar a Valencia, donde poseen otra vivienda, que se salvó del desastre. Tuvieron que recorrer toda la zona del desastre, sin encontrar ni alimentos, ni agua, ni ayuda disponible.

 

Ha querido criticar la dejadez irresponsable de los políticos, de no acudir a hacer llegar pronta ayuda, y los ha acusado de miserables que dejan abandonados a sus pueblos, mientras algunos se dedican al pillaje, como en el caso de la película “La Purga”.

 

Habló de los asesinatos entre políticos en la Antigua Roma, que lo quiso comparar con tiempos actuales, en los cuáles los políticos toman actitudes parecidas: que se pelean entre sí, pero que no están atentos a las necesidades de los ciudadanos.

 

Su testimonio, subido en redes sociales, deja muy bien explicado lo que le ocurrió en Paiporta, y las vivencias de esos primeros días de la tragedia. Creo que esta experiencia le podría servir para escribir una novela que hablara sobre este desastre, aprovechando su enorme talento literario, en el cual la gente podría entender mucho mejor lo que ocurrió.


HELIOGÁBALO — EL SOL NEGRO

  Roma, año 218 d. C. Un adolescente de apenas catorce años, sumo sacerdote de un dios extranjero venido de las arenas de Siria, es procla...