Una tarde de tormenta, Javier se refugia, como siempre que llueve, en el estante de poesía de una librería de viejo. Patricia entra huyendo de la lluvia y, al abrir un libro, descubre en la primera página una dedicatoria escrita con su propia letra hace veinte años.
Javier lleva todo ese tiempo leyéndola sin atreverse a llevarse el libro.
De la librería pasan a una calle empedrada y mojada, y de allí a una terraza donde se cuentan lo que nunca han dicho. Hablan toda la noche, hasta subir al mirador para ver amanecer sobre la ciudad. Allí Patricia escribe una segunda línea bajo la vieja dedicatoria, y Javier le da las gracias por volver.
Una historia sobre los libros que nos esperan, las casas que dejamos atrás y las segundas oportunidades que llegan cuando ya habíamos dejado de buscarlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario