Javier tiene 63 años, una masía del siglo XVIII en La
Garrotxa y una soledad que no le abandona ni frente al espejo. Una noche conoce
a Valeria, 25 años, luminosa e inteligente, y siente algo que creía imposible.
Incapaz de aceptar la edad como barrera, sale al bosque. Allí aparece Luciano:
traje oscuro, ojos violáceos, el diablo. Le ofrece un trato: un año con el
cuerpo de un hombre de 42 años a cambio de su alma si muere durante ese período,
y regreso a su auténtica edad si logra sobrevivir. Javier firma.
Al amanecer, un hombre distinto mira su reflejo. Llama
a Valeria. La conquista.
Comienza el año más intenso de su vida: viajes por La
Garrotxa, noches en Barcelona, primer amor tardío. También florece el romance
entre Jordi, el hijo de Javier, y Camila, la hermana de Valeria. Pero Luciano
nunca desaparece del todo, y los meses van tachando el calendario.
El otoño llega. La culpa corroe a Javier. Jordi le
presiona para que confiese. Valeria empieza a intuir que algo no encaja. En una
noche en la terraza, con los volcanes al fondo, Javier le dice la verdad.
Valeria huye llorando. Él se derrumba. Luciano aparece con una última oferta:
más años. Javier dice que no.
Valeria camina sola por el bosque volcánico
preguntándose si el amor puede ser real dentro de una mentira. Días después,
Javier se arrodilla ante ella sin pedir perdón, solo diciendo la verdad. Ella
decide: "Eres un idiota que me quiso de verdad. Y yo te quiero a
ti."
El año termina. Javier vuelve a ser el hombre de 63
años. Luciano se desintegra en partículas violetas. Valeria le sostiene el
rostro: "Este eres tú. Y yo te quiero a ti." El cortometraje
cierra con los dos contemplando el amanecer sobre el volcán. Ella pregunta: "¿Y
ahora, qué?" Él responde: "Ahora… empezamos."
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