viernes, 7 de marzo de 2025

LLUVIAS TORRENCIALES DE MARZO 2025: ¿CAMBIO CLIMÁTICO O MALAS POLÍTICAS?

 


En estos días de marzo de 2025, estamos siendo testigos de episodios de lluvias intensas y un frío inusual, a pesar de que la primavera está a la vuelta de la esquina. Como era de esperar, las inundaciones no se han hecho esperar, trayendo consigo las habituales desgracias. Los medios oficiales ya tienen lista su explicación: el cambio climático es el culpable. Sin embargo, la realidad apunta en otra dirección.

 

Las políticas impulsadas por la Agenda 2030 y el Pacto Verde, con su controvertida Ley de Restauración de la Naturaleza, han llevado a decisiones que agravan estos problemas. Se han derribado pantanos y embalses, se ha abandonado la limpieza de montes, campos y riberas de ríos, todo bajo la premisa de dejar que el agua siga su "cauce natural". El resultado es predecible: sin control sobre el flujo del agua, las inundaciones se multiplican cuando llueve en exceso, mientras que las sequías se agravan en tiempos de escasez por la falta de reservas.

 

A esto se suma la negligencia de las instituciones públicas. En pueblos y ciudades, los embornales, desagües y sistemas de drenaje rara vez reciben el mantenimiento necesario. Cuando las lluvias llegan, el agua no tiene por dónde escapar, y las calles se convierten en ríos improvisados. La solución a estas tragedias recurrentes no es un misterio: construir embalses e infraestructuras de contención permitiría no solo prevenir inundaciones, sino también aprovechar el agua para generar electricidad y garantizar reservas para épocas de sequía. Es una fórmula probada y efectiva.

 

Sin embargo, los políticos actuales parecen empeñados en seguir adelante con las imposiciones de la Agenda 2030 y las políticas verdes, ignorando las consecuencias prácticas de sus decisiones. Estos excesos de la naturaleza, que podrían controlarse y transformarse en recursos útiles, se convierten en desastres por una ideología que antepone dogmas a soluciones reales. ¿Hasta cuándo seguiremos pagando el precio de estas absurdas prioridades?. La solución es no volver a votar a los políticos que facilitaron el derribo de presas y el abandono de montes, ríos, campos, y todas las salidas de agua existentes sean naturales o artificiales.


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